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La Revegetación


Tras todo este proceso de cultivo, crecimiento, floración y cosecha, es normal que finalmente se le acabe teniendo cariño a las plantas. Son unas flores muy agradecidas, que no requieren un cuidado realmente desmesurado o estresante para el criador; y los frutos pueden llegar a tener nuestra propia marca y características dependiendo de la forma en la que las hayamos cultivado.

Es cierto que la cosecha suele entristecer al criador, porque ve como el producto de su esfuerzo y dedicación cae en menos de un año, y acabado el proceso de recolecta queda un vacío (tanto físico como emocional) difícil de llenar.
Pero no tenemos por qué sufrir, si podemos revegetar. La revegetación es un proceso por el cual podemos conservar nuestras plantas durante nuevos ciclos de crecimiento, floración y cosecha; es decir, podemos tener la misma planta durante años florando y recolectando sus flores.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que para que la revegetación de una planta sea satisfactoria tenemos que elegir correctamente la planta. El inconveniente de la revegetación es que cada ciclo que pasa la planta (entendiendo por ciclo completo el crecimiento, la floración y la cosecha) hace esta produzca menos y peor calidad de cannabis. Por eso, debemos escoger los ejemplares más sanos y productivos que tengamos.
Para llevar a cabo la revegetación necesitamos un tiesto más grande que el que tuviera la planta inicialmente. Cuando revegetamos esperamos a que la planta esté en el comienzo del período de floración, cortamos los esquejes superiores (se puede cortar sólo uno o toda la parte alta de la planta) y los dejamos en el tiesto nuevo. En caso de que el período de floración esté muy avanzado, es preferible cortar los esquejes de la parte baja. Ahora los esquejes deberán echar raíces en la tierra nueva por lo que es recomendable abonar la tierra con un fertilizante nitrogenado. También es aconsejable llevar a cabo este proceso cuando haya más horas de luz solar, ya que facilitará el enraizamiento y el crecimiento de la nueva planta; pero en caso de que no dispongamos de esa luz natural podemos aplicar un foco de
luz amarilla directamente sobre la planta (aun que no muy cerca de ésta).

Finalmente conseguimos que nuestros esquejes se conviertan en grandes plantas que
recolectar, mientras que nuestra planta principal (o “madre”) sigue creciendo y dándonos más esquejes. Con un ciclo de rotación de cultivo utilizando el método de revegetación podemos cosechar cada 7 semanas.

Conservación

Una vez acabado el período de curación, es decir, cuando la planta está completamente seca, nos encontramos con una duda ¿Y ahora cómo lo guardo?
Para que el cannabis no pierda propiedades ni sabor hay unas pautas básicas que seguir:

- En seco. El cannabis se empobrece cuando la humedad del ambiente en el que se
encuentra supera el 60%. Si vives en una zona en el que la humedad supera esta cifra
es muy importante que intentes aislar el cannabis intentando guardarlo en la zona
más seca de la casa, a poder ser en un armario y si es necesario acompañado de las
bolsas de arroz o sílice o guardado herméticamente.
- Sin luz. La oscuridad es la clave para un cannabis de calidad. La luz reactiva la clorofila de las hojas en la cual se encuentra el CBD (o Cannabidiol) un componente sedante depresor del sistema nervioso que anula los efectos del THC*. Cuanto más tiempo pase a oscuras el cannabis más rápido lo eliminará y sus efectos serán notables. Teniendo esto en cuenta los recipientes más utilizados son:
- Cajitas. Suelen ser de madera. La marihuana debe estar bien seca cuando se guarda
aquí porque si no cogerá el olor de la madera. Es un buen sitio donde almacenarla,
pero en el caso de algunas variedades puede llegar a oler demasiado, ya que los
cierres de estas cajas no son muy efectivos.
- Bolsitas. Lo más cómodo es guardarla en bolsas de plástico prensadas al vacio o con
cierres especiales para que queden bien aislados. Las bolsas de congelados son
ideales para esto.
- Botes. La ventaja de guardarlo en un bote es que estos cierran mejor que las cajas, la mayoría de forma hermética, por lo que evitaremos la humedad y el problema de los olores.



*En algunos casos en los que la marihuana se usa de forma terapéutica, se expone a la luz para aumentar el CBD que utilizado en casos de cáncer de mama, ha demostrado controlar la metastasis.

Curación del cannabis

A partir del primer mes de secado los cogollos empiezan a curarse. Por lo que necesitaremos guardarlos de forma adecuada para mejorar su curación y su sabor.

Vamos a observar la curación como un proceso de tres etapas para las que necesitaremos: un cajón o caja de madera, un tarro o bote de cristal, tijeras, guantes y mascarilla.
La primera etapa comienza cuando los cogollos que dejamos secando tras la manicura están aparentemente secos. El cogollo estará arrugado y deshidratado, pero no te dejes engañar: aunque parezca seco todavía retiene mucha agua en el interior. Nos preparamos al igual que hicimos con la manicura (con los guantes y la mascarilla puestos). Quitamos las ramas de donde las teníamos colgadas y separamos los cogollos de ellas dejándolos apartados sobre un papel de periódico.

Aquí comienza la segunda etapa: una vez que tenemos los cogollos cortados y separados, debemos almacenarlos en una caja o cajón de madera. Normalmente se recomiendan las cajas de madera de roble y de cedro, ya que son las que mejor aíslan de la humedad; igualmente podemos guardarlos en una caja de madera algo gruesa y acompañarlos con saquitos de arroz o de bolitas de gel de sílice, para retener la humedad.

La caja deberá permanecer un mes cerrada y otro mes abierta, pero siempre en un sitio seco y en la máxima oscuridad posible.

Aproximadamente dos meses después de meterlos en la caja de madera entramos en la
tercera y última fase. Ahora utilizaremos un bote o tarro de cristal (el más adecuado sería uno con cierre hermético). Cogemos los cogollo (siempre con guantes) y los ponemos en el recipiente de cristal para que no cojan el gusto de la madera*.
Después de un mes y medio (aproximadamente), los cogollos ya estarán curados, pero
recuerda: cuanto más tiempo los dejes más se secarán con lo que el sabor será más puro.


*En caso de que se hubiera añadido un saquito de arroz o similar para absorber la humedad no hay que meterlo en el tarro de cristal.

El secado

Una vez que tenemos todas las ramas con los cogollos cortadas y preparadas sobre el papel de periódico debemos prepararlas para que se sequen.

Para secar los las ramas necesitaremos perchas, hilo y celo. Cogemos cada rama y la atamos con el hilo para que quede colgando, anudamos el otro extremo del hilo a la percha y lo aseguramos con un trozo de celo para que se sujete firmemente y no se pueda soltar.
Ahora debemos dejar que las ramas se sequen durante un mes como mínimo. Sólo tenemos
que dejar las perchas colgadas en un lugar seco y a ser posible completamente oscuro, para reducir las partículas de CBD (depresoras del sistema nervioso) y la clorofila (para mejorar el sabor).

Ahora debemos dejar que las ramas se sequen durante un mes como mínimo. Pero
dependiendo del tipo de planta que tengamos y de cómo se haya desarrollado tardarán más o menos tiempo en secarse los cogollos; cuanto más tiempo esperemos mejor calidad tendrá al final.

La manicura

Después de tener la planta bocabajo durante unas dos semanas llega el momento de la
manicura. Para esto necesitaremos los siguientes materiales: tijeras de punta fina, guantes de látex, mascarilla, una lupa y papel de periódico.

Empezamos la manicura. Nos ponemos la mascarilla y los guantes de látex para evitar el contacto con el THC de la planta mientras la manipulamos. Preparamos la zona: ventilamos, comprobamos que es una zona aireada y protegemos el suelo (a poder ser para no manchar todo con restos de marihuana).

La planta debe seguir colgada bocabajo. Con las tijeras de podar empezamos a quitar las hojas que no nos valen: son las hojas que están secas, que están más lejos del centro del cogollo y las que no tienen el pelito aterciopelado lechoso (los tricomas). Para distinguirlos podemos ayudarnos con una lupa y una linterna.
Este trabajo es muy costoso así que lo mejor sería contar con varias personas que pudieran turnarse para agilizarlo. Si no tenemos ayuda podemos relajarnos e ir podando poco a poco empezando por la parte que estaba más cercana a la raíz; así, si en un decidimos para y continuar en varias horas o días, el THC que quede todavía en el tallo se acumulará en el resto de cogollos que aún no hayamos cortado.

Cuando acabemos de retirar las hojas no válidas la planta se habrá quedado esquelética, sin hojas, pero con todos lo cogollos íntegros. Ahora cortaremos las ramas desde el tallo y las iremos dejando sobre un papel de periódico. Es importante no tocar demasiado los cogollos porque el THC se va desprendiendo.

La poda

Cuando observemos las condiciones óptimas y calculemos una fecha es importante empezar a prepararse para la poda de la marihuana.
Lo primero es tener los materiales necesarios para la poda:
- Como ya mencionamos, el tallo de la planta puede ser de distintos grosores
dependiendo de la variedad que sea. Si el tallo es fino usaremos un cuchillo de sierra o uno de cortar pan; Si el tallo es muy grueso podemos usar una regleta o un
serrucho.
- Hilos. Para la poda utilizaremos preferiblemente hilos de lana, de los más gruesos que encontremos.

Dos semanas antes de la fecha de la poda es muy importante hacer un lavado de raíces a la planta.
El lavado, consiste en suministrar agua a la planta hasta que esta empiece a eliminar todas las sales y restos de fertilizantes (aun que sean naturales). El agua perfecta para este trabajo es el agua destilada, pero dependiendo de la calidad del agua de cada ciudad podemos, o no, usar agua del grifo. Debemos regar la planta hasta que el agua que expulse salga lo más transparente posible.

Una semana antes del día seleccionado para podar hay que dejar de regar las plantas; con esto la planta intenta sobrevivir a la falta de alimento y envía todos sus recursos a la flor, con lo que el THC se distribuye en los cogollos de la planta.
El día de la poda debemos preparar el lugar elegido, ya que estaremos manejando tierra y restos de hojas y seguramente todo acabará manchado. Podemos empezar quitando manualmente las hojas de mayor tamaño y más sueltas para facilitar más tarde la manicura.


[Plantas preparadas para la poda]

Después debemos extraer la planta y sus raíces del tiesto y colocarla en posición horizontal para cortarla; para esto cogeremos la herramienta que nos convenga (cuchillo de sierra, regleta, serrucho…) y sujetaremos firmemente el tallo de la planta mientras la cortamos.

Ahora cogemos los hilos de lana gruesos y los atamos alrededor del tallo de la planta, sin presionarla demasiado pero sujetándola fuertemente y teniendo cuidado con las ramas y los cogollos. Una vez sujeta, la anudamos en la cuerda de tender de nuestra casa (o en cualquier cuerda resistente en horizontal) y la dejamos colgando al revés. Gracias a nuestro apaño y a la Ley de la Gravedad, el THC que esté en las ramas y en el tronco descenderá hasta los cogollos donde se concentrará definitivamente.

La planta debe permanecer bocabajo entre 8 y 15 días en un lugar seco para poder hacer la manicura. Durante este tiempo empezarán a caerse muchas hojas e incluso pueden desprenderse algunas ramas así que es más cómodo poner un plástico debajo de la planta para poder limpiarlo.

Herramientas y utensilios necesarios para la cosecha.

Vamos a hacer un repaso de todos los utensilios que vamos a necesitar para la cosecha.
Podemos utilizar estos instrumentos cotidianos y que podemos conseguir fácilmente.
- Tijeras. Necesitamos unas tijeras que tengan la punta en pico y que sean finas, las más
adecuadas son unas tijeras de bordar. Cuanto más finas sean las tijeras y más afiladas
estén más precisos seremos cortando las hojas.
- Alcohol. Es necesario para limpiar las tijeras con las que cortemos. A medida que
hagamos la manicura notaremos como la resina de la marihuana (el hachís) se va
pegando en las tijeras impidiéndonos seguir con el trabajo. Impregnando una
servilleta podemos limpiar las tijeras, teniendo cuidado con las cuchillas.
- Lupa. A menos que tengamos una vista prodigiosa, debemos usar una lupa para
recortar las hojas de las zonas más complicadas.
- Mascarillas y guantes. Como ya mencionamos con anterioridad, el contacto con el
THC que se desprende de las plantas puede dificultarnos la cosecha: con una
mascarilla y unos guantes evitaremos la mayor parte de las partículas de THC.
También sería adecuado proteger nuestros brazos con una camiseta de manga larga.
- Papel de periódico. El papel de periódico es la base donde apoyaremos todo el
material válido que cortemos: durante la poda lo utilizaremos para apoyar las ramas
limpias de la planta, y durante la conservación apoyaremos los cogollos. cortado
- Perchas, hilo y celo. Con estos tres útiles podremos hacer un arreglo casero para la
curación de la marihuana que explicaremos en futuros post sobre la curación.
- Caja de madera. En la segunda fase de la curación de la marihuana ésta debe ser
almacenada en un cajón o caja de madera. La mejor madera para esto es la de cedro,
pero una caja de vinos de madera también nos sirve.
- Bote de cristal. En la última fase de la curación guardaremos la marihuana en un bote
o tarro de cristal para dejarla secar sin que coja el gusto de la madera.
- Regleta/Serrucho. Dependiendo de la variedad de planta que tengamos, los troncos
pueden llegar a ser muy gruesos, así que para cortarlos de forma rápida y eficiente
necesitaremos un cuchillo de sierra o de pan (para tallos finos), o una regleta y un
serrucho (para los tallos más gruesos).

El momento ¿Cómo y cuándo cosecho?

Después de los meses de floración (y habiendo observado que la planta es apta para cultivar)hay un punto clave que nos dirá si nuestra planta está preparada:
Si observamos con un microscopio o una lupa las hojas de las plantas más cercanas al cogollo es decir las cercanas a las que tienen pelitos blancos y largos) observaremos que en la hoja existen unas partículas alargadas y resinosas, son los tricomas.
Los tricomas forman parte del tejido de la planta y son glándulas secretoras de THC, THCV,CBN (que producen distintos efectos psicoactivos). Sabremos cuando nuestra planta está preparada para cosechar cuando los tricomas de las hojas pongan de un color ambar o anaranjado. Esto quiere decir que los tricomas han madurado y se han oxidado conteniendo gran parte de su psicoactividad narcótica y sedante (el THC se mantiene pero el THCV y el CBN se reducen).


[Ejemplo de tricoma en una hoja de una planta de cannabis]

Lo más cómodo es cortar con un cuter una hojita pequeña que rodee a un cogollo. Luego
sobre un papel blanco y a la luz podremos observar, ayudados por una lupa o un microscopio,el color de los tricomas.
En resumen: a partir de los meses necesarios desde el inicio de la floración es aconsejable que empieces a observar el color de los tricomas de la planta. Cuanto más oscuros estén mejor calidad tendrá la planta.
Que los tricomas se coloren o no depende sobre todo de la luz que reciban las plantas. Lo ideal serían 12 horas de luz y 12 de oscuridad, pero con unas 6 horas de luz natural directa nos valdrá.

Cosas que has de tener en cuenta en el momento de cosechar.

1. Dependiendo del tipo de planta esta puede tener más o menos cantidad de hojas y
ramas. En algunos casos, la cosecha (es decir el momento de la poda y la manicura)
puede durar horas, por lo que puede resultarnos cansado. Es recomendable
tomárselo con calma e ir podando poco a poco y con la ayuda de varias personas.
2. Al mínimo movimiento de los cogollos de las plantas, se desprenderá THC, así que si no tenemos cuidado podríamos acabar colocados antes de podar la planta si quiera.
Para que esto no nos ocurra lo ideal es adquirir una mascarilla y unos guantes de
latex, ya que estaremos constantemente en contacto con la planta.
3. La cosecha debe realizarse en un lugar aireado. Aunque llevemos las mascarillas y los guantes el ambiente puede cargarse mucho de partículas de THC. El olor puede llegar a ser insoportablemente fuerte, así que es mejor que lo hagamos en un lugar
ventilado en el que el olor no salga de golpe, sino de forma continua. Hay que tener
cuidado con las salidas de aire que den a la calle o los aparatos de aire acondicionado.
4. También debe ser un lugar seco y fresco. Esto es importante para facilitarnos la
recolecta, que como ya hemos mencionado es un proceso cansado, donde el calor y la
humedad empeoran las cosas.
5. Siempre es bueno disponer de bolsas o cubos donde ir depositando los restos que
vayamos quitando de la planta. Lo más cómodo sería poner una lona de plástico en el
suelo de la zona de la recolecta para no manchar mucho, ya que la mayoría de los
trozos sobrantes de la planta son tan pequeños como para perderse por el rincón más
inesperado.

Y sobre todo, tómatelo con calma y felicidad.

Cómo saber si la planta está preparada para la cosecha.



Antes de nada hay que dejar claro que aunque el tiempo de cosecha depende de la variedad
de la planta, el cannabis sigue unas pautas generales.
Todas las plantas están listas para cosechar cuando cumplen estas condiciones:
- Han acabado el período de floración. Es decir han pasado más de 3 meses desde que
le salieron los primeros pelitos (pistilos).
- No han tenido problema de plagas, humedades o carencias de agua y vitaminas.
- No es una planta macho, sino hembra.
Lo más adecuado es conocer la genética de la planta (sí es una planta indica o sí es una
sátiva). Sabiendo esto sólo necesitamos un calendario para ir calculando las fechas en las que
se llevan a cabo la poda, la manicura y la curación.
Normalmente las variedades índicas floran más rápido (2 meses) por lo que tendremos que
estar más atentos a su desarrollo (en cuanto a tamaño y olor) y al “estirón” de la planta (ya
que las índicas crecen entre un 50% y un 100% en la últimas semanas de floración).
Las variedades de sativa pueden tardar entre 1 y 2 meses más en madurar que las índicas.
Cuando ha pasado un tiempo considerable desde el comienzo de la floración y la planta no da muestras de estar madurando o, empieza a secarse sin producir cogollos puede deberse a:
- Exceso de sales. Esto puede estar retrasando la maduración de la planta. Se soluciona lavando las raíces con agua hasta que la planta la expulse transparente.
- Falta de luz. Es vital para poder llegar al período de cosecha de la planta, sin ella los cogollos no maduran lo suficiente.
- Temperatura. Si la temperatura está por debajo de lo 10ºC la planta no cogollará ni se podrá cosechar. Son plantas adecuadas a temperaturas en torno a los 25ºC y a las que las temperaturas bajas matan, con 10ºC de temperatura en el ambiente la planta estará bajo mínimos y sólo podrá aguantar para sobrevivir, pero dejará de madurar.

La cosecha


La cosecha es ese momento tan feliz para un cultivador en el cual empieza a ver la luz al final del túnel. Tras meses viendo crecer a las niñas ya se están preparando para su puesta de largo.

Es el momento de prestar especial atención a los pequeños detalles sobre el cultivo y de comprarse bolígrafos de colores para señalar las fechas de cosecha en el calendario.

A partir de este momento vamos a proceder a explicar los distintos pasos a seguir para
cosechar las plantas, observaremos cuales son las cualidades óptimas de la planta para el cultivo, qué instrumental necesitamos… y todas esas cosas que siempre quisiste saber sobre la cosecha y nunca le contaste a nadie.

Cosechar flores de marihuana sin semilla

El objetivo final de cultivar marihuana es el de obtener cogollos grandes y de calidad. Los cogollos son el resultado del desarrollo de las flores femeninas de la planta de marihuana. Hay que recoger las flores cuando están lo suficientemente maduras.


El punto óptimo de maduración de las flores de una planta de marihuana hembra se encuentra a partir del momento en que cambiemos el fotoperiodo a 12 horas de luz, y 12 de oscuridad. Lo que se busca es el momento en el que la producción de THC ha llegado al máximo, pero antes de que este comience a degradarse.

Este momento puede no ser el mismo para todas las ramas de la planta. Los cogollos más altos suelen madurar antes, porque reciben un mayor aporte de luz que los que están más abajo, o los que están más adentro de la planta, aunque en las variedades que se venden específicamente para cultivo de interior se ha intentado, por medio de la selección genética, que en el momento de recoger la cosecha todas las ramas tengan el mismo nivel de desarrollo.

Esta regla es orientativa, puesto que la observación del color de las flores y de la oxidación de los cogollos es el que va a marcar el momento óptimo para recolectar la cosecha.